En el corazón de la región cafetera de Colombia, el pueblo de Chinchiná exhibe con orgullo la que fue en su momento la taza de café más grande del mundo — un monumento inaugurado para un récord Guinness en 2019 cuando cincuenta personas trabajaron durante más de un mes para llenarla con 22.739 litros de café. La taza se encuentra en el Parque Principal como símbolo del resurgente turismo cafetero de la región, que ha transformado granjas familiares en dificultades en prósperos destinos de agroturismo. Tras décadas de conflicto, la zona cafetera de Colombia experimenta un renacimiento de orgullo por su patrimonio agrícola. El monumento representa más que un récord: encarna la determinación de una nación por ser conocida por el café, no por la cocaína.